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La energía en los alimentos

Al igual que en el espacio, la energía también ingresa en todos los cuerpos y los atraviesa. Y de esa forma aquello que comemos ingresa a nuestro cuerpo también y se convierte en parte de él.

Muchos están conscientes del contenido de calorías y grasas cuando comen o preparan sus alimentos, pero ¿cuántos se preocupan de la calidad del Chi en esas comidas?

Usualmente hay un gran énfasis en los alimentos orgánicos, y en general la ciencia ha demostrado que los procesados son nutricionalmente inferiores. Pero llegando un paso más allá, son las cosas vivas las que tienen energía vital, mientras que aquellas que llevan largo tiempo almacenadas o que simplemente son un montón de sustancias químicas procesadas, no contienen energía vital en absoluto, y no son capaces de darnos el alimento que necesitamos.

Los principales cuidados que debemos tener son:

- Método de crecimiento y producción: Aquellos vegetales y animales que son alimentados de manera natural, que pueden directamente tocar tierra limpia, y que viven una vida próspera, tienen una cantidad de energía vital infinitamente superior a aquellos que pasan su vida en condiciones paupérrimas, artificialmente engordados.

- Condiciones de almacenamiento: La refrigeración y las sustancias preservantes han sido grandes avances de la ciencia, y sin duda han ayudado a que los alimentos puedan recorrer grandes distancias y llegar a personas que no podrían consumirlos de otra forma. Sin embargo en la medida que se ha llegado a alimentos capaces de estar en una bodega durante 1 año, claramente se ha dejado de lado la natural degradación nutricional que dichos alimentos experimentan, o la necesaria modificación orgánica para que esto ocurra. Es cosa de pensarlo de esta forma....si la naturaleza no es capaz de descomponer dichos alimentos, existe una alta probabilidad de que nuestro sistema digestivo tampoco pueda hacerlo.

- Método de preparación y cocción: Existen una gran cantidad de métodos de cocción, como freir en aceite, cocinar a presión, cocinar al vapor, en horno, usando microondas. En general mientras más natural se mantenga el alimento, más energía vital mantiene y mayor es su nutrición. Así entonces el alimento crudo es lo máximo que podemos comer, pero en casos en que esto no sea factible o no sea higiénicamente recomendable, cocinar al vapor, permitiendo que el vapor atraviese libremente el alimento, pero sin que este se sumerja ni se vea expuesto a temperaturas superiores a 150°C como pasa al freir.

Como podemos ver, cuando analizamos los alimentos desde un punto de vista energético, nos encontramos con las mismas conclusiones a las que nutricionistas y científicos han llegado observando químicamente nuestra comida. Finalmente para alimentarnos debemos simplemente seguir la misma lógica que sigue la naturaleza al producir y al descomponer los alimentos, pues es esa lógica la que también funciona dentro de nosotros mismos.