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Las mascotas y su relación con el Feng Shui

El primer punto fundamental es que los animales que estén en nuestro hogar deben estar sanos y cuidados. Un animal que se enferma puede estar siendo un aviso de un desequilibrio en la casa y estará restando Chi a sus habitantes. Otro punto importante es que siguiendo los principios de seguridad y comodidad el animal debe tener solo acceso a aquellas zonas en las que no provoque daños a sí mismo o a la propiedad. Por último, debemos ser especialmente cuidadosos de la zona donde se depositan sus excrementos si es que el animal no sale de la casa. Bajo estos principios podemos ver que los lugares ideales para tener animales domésticos son casas o pisos con terrazas donde el animal pueda tener su propio espacio de desahogo.

¿Y qué sucede con la gente que vive en un departamento, no pueden tener animales? Por supuesto que sí, pero contemplando el hecho que el animal aportará una cantidad de energía que modificará toda la vivienda. No es lo mismo tener un gato o una pecera que un San Bernardo si se vive en un departamento de 30 metros cuadrados. Pero ¿entonces es malo que haya demasiada energía en la casa?

El Chi excesivo puede provocar sensación de desasosiego, intranquilidad, irritabilidad, dificultad para dormir y falta de asentamiento. Justo el efecto contrario que se suele buscar al incorporar un animal en nuestra vida que es recuperar de alguna manera los ritmos naturales que ellos todavía no han perdido.

No hay animales mejores que otros dentro del Feng Shui. Solo la atracción de su cuidador y las limitaciones físicas del espacio. No son mejores peces que gatos, ni mejores los de color rojo que los de color dorado. Importa cómo se integran en el conjunto de la casa y como su efecto es reparador y estimulante. Este es el gran valor positivo de incorporar seres vivos en nuestro entorno: su capacidad sanadora o, como lo llamamos en Feng Shui, su capacidad para servir de remedio o cura Feng Shui. Una pecera con su continua transformación mantiene el Chi de cualquier habitación en movimiento de forma armónica, teniendo la cualidad de serenar la intranquilidad y también de estimular al desanimado. Este efecto, en Feng Shui se atribuye al hecho que un acuario se encuentran los cinco elementos en relación equilibrada: por supuesto, hay Agua, los peces y el motor son Fuego, las piedras y el marco son Metal, las plantas son Madera y la arena es Tierra.

La combinación de los Cinco Elementos y su constante cambio hacen de las peceras un remedio habitual en el Feng Shui. No es tan importante el número de peces o el color de los mismos, que tienen mayor valor de acuerdo a la numerología o al simbolismo personal.

Los perros son un elemento dinamizador general con su movimiento y cariño. Sanos y alegres, si están educados para no destrozar nada podemos permitirles que se muevan con libertad, llevando su energía por toda la casa. Los lugares donde se sitúan con mayor frecuencia son siempre lugares energéticamente sanos y podemos compartirlos con ellos. A diferencia de los gatos que tienen características específicas, ya que pueden y suelen situarse cerca de elementos que emiten radiaciones que pueden llegar a ser perjudiciales para el resto de habitantes de la casa: como monitores de TV, radiadores y, en general, todos los aparatos que emiten vibraciones.

A diferencia del perro, los lugares buenos para ellos pueden no serlo para nosotros, pero debemos respetarles sus costumbres que les permite mantenerse equilibrados.

Tener un animal es una responsabilidad que no debe ser tomada impulsivamente, pero que puede aportar a nuestra vida cualidades como el amor, la compañía, la alegría o el apoyo. De acuerdo al Feng Shui los animales pueden ser usados como remedios, como elementos equilibradores dentro nuestro hogar para lograr la armonía. Cuídelos con cariño y le devolverán esa energía multiplicada.