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El Feng Shui en el dormitorio de los niños

Un hogar es la suma de todas las partes individuales que lo compone y el Feng Shui tiene directrices específicas para cada habitación a fin de conseguir un entorno armonioso global. Estas reglas han evolucionado a raíz de las ideas básicas diseñadas por los primeros exponentes chinos, y aunque sus hogares eran bastante distintos de los de hoy en día, los principios que establecieron han probado ser eternos. Es por esto que es de importancia saber que cosas se pueden hacer para potenciar la energía chi en cada una de nuestras habitaciones. En este artículo, se va aconsejar respecto a como se debe decorar el dormitorio de los niños, dando pautas sobre los lineamientos generales que se deben seguir, los colores y muebles.

De acuerdo a los lineamientos del Feng Shui el elemento que se asocia con esta etapa de la vida de sus niños es el elemento madera, que promueve la actividad, la concentración, la iniciativa y la creatividad. Se incorpora a través de colores verde o azul claro, plantas, formas alargadas, muebles de madera y fibras naturales.

El cuarto de los niños es el lugar de la casa en donde suele encontrarse mayor colorido. Sin embargo, no todos los colores son apropiados para todas las situaciones y edades.

Amarillo: Es excelente para llevar alegría a un ambiente y compensa la falta de luz natural en ambientes oscuros. Pero no es un bueno para el cuarto de los bebés, pues lloran más en habitaciones amarillas.

Blanco: Irradia pureza y pulcritud, pero también puede evocar frialdad. No es apropiado para el cuarto de los niños pequeños.

Verde: Como mencionamos, evoca crecimiento y creatividad, pero en ciertos casos puede asociarse con inmadurez e inestabilidad. Es apropiado para el cuarto de niños pequeños si tienen buena luz natural, pero no para los adolescentes o si la habitación es muy oscura.

Púrpura: Expresa exclusividad y autoridad, y puede ser adecuado para la habitación de un adolescente. Debe evitarse en las habitaciones y espacios de juego (como un play-room) de niños más pequeños.

Negro: Debe evitarse en todos los casos.

Colores naturales: madera, habano, crudo, maíz, beige, etc. Transmiten tranquilidad y quietud, por lo que pueden ser adecuados para niños muy excitables. Cuando se presentan en exceso y sin otros toques de color pueden resultar aburridos y conspirar contra la creatividad.

En relación a los muebles se sugieren bajitos, de madera que no dificulten los movimientos, sobre todo por la noche. Las camas altas no son recomendables para los niños pequeños, pues les pueden inducir miedo y la sensación de un abismo en la oscuridad. Es recomendable colocar una luz de seguridad en algún enchufe de la recámara, con el objeto de darles seguridad en las noches. Utilizar tapices y cuadros alegres con motivos de animalitos o niños o payasos. Estos promoverán una atmósfera de convivencia y sociabilidad. Hay que evitar colocar la cama de los niños junto a enchufes y aparatos eléctricos para no provocarles ansiedad e inquietud al niño, y también sacar la televisión y reemplazarla juguetes didácticos o rompecabezas. En el peor de los casos, si es inevitable en la habitación, se sugiere colocarla en un mueble que tenga puertas que se cierren en la noche, tal como lo sugerimos para la habitación de los adultos.

Otro aspecto importante en una habitación infantil es el evitar muebles, libreros o estantes que queden sobre la cabeza del niño al dormir o estudiar ya que esto le provocará encierro que se reflejará en bloqueos y limitaciones para expresarse y convivir con los demás así como rebeldía provocada por no descansar plena y libremente.

En almohadones y textiles lo más recomendable son aquellos de algodón o lino para permitir un libre flujo de la energía corporal del niño así como para promover frescura y creatividad. En lo que respecta a las telas, deben ser de fibras naturales, ya sea vegetales como algodón y lino o animales como lana o seda. Promoverán seguridad, libertad, frescura y limpieza en sus sensaciones.